LA NUEVA COMPETENCIA: LA IA  

28.09.2023



¿Estamos jurídicamente preparados y protegidos de cara a los avances que supone la Inteligencia Artificial? 



El orden mundial se ve una vez más en jaque debido a la llegada y al desarrollo de las nuevas Inteligencias Artificiales. Las IAs se pueden definir brevemente como "máquinas inteligentes", o, de forma más compleja, son máquinas programadas para realizar determinadas labores de forma automática, de tal manera que no sea necesaria la supervisión de un ser humano.

El continuo y extenso desarrollo de estas tecnologías requiere de medidas para que esta situación no pase a mayores. La problemática surge cuando, a día de hoy, no hay ninguna medida preventiva aplicada de manera regular para solucionar y poner en orden todas estas cuestiones. 

En abril de 2021, la Comisión Europea presentó un marco regulador pionero para la IA en la UE, proponiendo evaluar y categorizar sistemas de IA según su riesgo en diversas aplicaciones. Estas normas serían las primeras a nivel mundial. Asimismo, el Parlamento Europeo busca asegurar sistemas de IA seguros, transparentes y respetuosos con el entorno, priorizando la supervisión humana sobre la automatización.

El proyecto de la Ley de IA impone requisitos basados en el riesgo a proveedores y usuarios. Los sistemas de "riesgo inaceptable", como juguetes de voz peligrosos, están prohibidos. La IA de "alto riesgo" se divide en productos regulados por la UE y áreas específicas, requiriendo registro y evaluación previa. La IA generativa debe ser transparente en su generación, evitando contenido ilegal y revelando datos de entrenamiento protegidos. Por último, la IA de "riesgo limitado" debe cumplir mínimos de transparencia para decisiones informadas, especialmente en sistemas de creación o modificación de contenido multimedia.

Ya son muchas las Inteligencias Artificiales que se han ido creando y mejorando a lo largo de estos últimos años. Algunos de los ejemplos que podemos encontrar son aplicaciones muy conocidas como Uizard o Alexa; pero si hablamos de popularidad y repercusión, ese premio se lo lleva sin duda Chat GPT.

La aplicación Chat GPT de Open IA ha revolucionado el orden mundial en el que nos encontrábamos. Esta ha tenido tanta repercusión que consiguió los 100 millones de descargas en apenas dos meses. Para comparar este crecimiento, observamos como la aplicación Instagram solo pudo obtener 50 millones de descargas en algo menos de un año.

De ahí el interés de la UE durante estos ultimos meses de promulgar la Ley de Inteligencia Artificial, pues su principal objetivo es incitar a que la inteligencia artificial sea fiable y esté centrada en beneficiar al ser humano, sin que perjudique la salud, seguridad o derechos fundamentales. En otras palabras, asegurar la protección de la ciudadanía frente a estos nuevos medios tecnológicos.

Para ello, en la legislación propuesta, existen sanciones de cuantías muy elevadas para aquellos que hagan un uso prohibido de las IAs. El motivo de estas multas es evidente: se quiere enfatizar la necesidad de enfrentarse a esta nueva realidad de forma seria y rotunda.

Sin embargo, de vista al futuro, estimo que estas IAs pueden evolucionar hasta tal avance tecnológico que muchos de los trabajos y labores que desempeñan los seres humanos podrían ser incluso sustituidos por estas. Este hecho puede generar un conflicto a escala mundial y amenazar millones de puestos de trabajo.

Es fundamental recordar que se pueden obtener rendimientos distintos de las IAs según el sujeto que las utilice. Por lo tanto, mientras que el desempeño aportado a un empresario autónomo de una PYME podría ser asumible, por ejemplo, significando únicamente la sustitución de apenas un trabajador; las consecuencias que originaría un empresario de éxito global como Amancio Ortega serían devastadoras para la sociedad, permitiéndole ahorrar el salario de millones de personas.

En conclusión, el proyecto que está promulgando la Unión Europea no es lo suficientemente efectivo, y, en ocasiones, son inexistentes, por lo que ampliar la escasa legislación existente, e incluso, considerar incluir nuevas cuestiones que no están cubiertas todavía, pero que necesitan urgentemente de regulación. De ahí que se abra el siguiente debate: ¿en qué ámbitos considerarías aplicar medidas frente a estas tecnologías? ¿ Y qué órganos deberían imponerlas?




Rodrigo Soriano Velasco, 

Estudiante Periodismo,

Universidad de Sevilla

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