EL FUNCIONAMIENTO DE LOS JUECES DEL FÚTBOL ANDALUZ


¿Cuál es la función de un Juez de Competición? ¿Qué tendencias observamos en esta rama del Derecho administrativo-sancionador?

En la Comunidad Autónoma Andaluza semanalmente se disputan más de 3.000 partidos de Fútbol y Fútbol Sala correspondiente a las categorías provinciales y autonómicas (más de 100.000 partidos al año), todas ellas bajo el paraguas del ente federativo centenario como es la Real Federación Andaluza de Fútbol (RFAF), el cual, ejerce por delegación de la Administración Pública funciones públicas delegadas.

Tras los partidos que se disputan habitualmente los fines de semana, los miércoles de la semana siguiente nos reunimos, en la sede de las ochos delegaciones provinciales de la RFAF, los miembros del Comité de Competición y Disciplina Deportiva, más conocidos como los Jueces de Competición, cuyo mandato es mantener el buen orden deportivo de todas las competiciones durante el transcurso de la temporada. 

Los Jueces de competición somos elegidos entre juristas y personas de reconocido prestigio en el "mundo" del fútbol y, más concretamente en el fútbol autonómico y provincial, pues no podemos ser ciegos a la especial casuística que depara la situación geográfica de cada provincia y las necesidades que tiene cada competición.

Entre nuestras funciones se encuentran la de sancionar a todos aquellos jugadores, técnicos y dirigentes que han sido expulsados durante el transcurso de los encuentros, los que han cometido cualquier acto contrario al ordenamiento jurídico deportivo recogido en Régimen Disciplinario de la propia RFAF o la actual Ley del Deporte de Andalucía, resolver cuantas alegaciones presenten los equipos, así como instruir y resolver todos los expedientes que se tramiten durante una temporada. Estos últimos rondan los 250 por temporada y provincia.

El Derecho deportivo es una rama del derecho que está gozando de plena autonomía y con unas ramificaciones que son asombrosas, pues en la especialidad se aúnan diferentes ramas del Derecho que son necesarias conocer para poder desenvolverse con eficacia: Derecho civil, Derecho penal, Derecho administrativo-sancionador, Derecho Internacional Público y Privado.

Concretamente, el Derecho que aplicamos los órganos disciplinarios es un Derecho administrativo-sancionador dentro del propio Derecho deportivo, que, a su vez, obliga a conocer el Derecho penal, civil y el propio administrativo con gran extensión, ya  que, por analogía en la sustentación de los procedimientos disciplinarios se aplican los principios propios del Derecho penal, así como a la hora de delimitar los tipos sancionadores, pues en muchos de los casos son similares a los del penal.

Durante mis tres años en el Comité de Competición de Málaga, me ha sorprendido desagradablemente la exponencial subida de agresiones y juego violento que estamos viendo en los terrenos de juego por parte de jugadores que, cada vez más jóvenes realizan acciones consistentes en agresión. Creo firmemente que este tipo de conductas en categorías cada vez más bajas vienen precedidas por un comportamiento y ambiente de agresividad cada vez mayor que se viven en las gradas con los padres, madres y familiares de los jugadores.  Como dato, daré uno que a mí parecer es demoledor: he sido ponente de multitud de expedientes donde hemos tenido que clausurar los terrenos de juego, pero el más llamativo se dio en un partido de la última división de prebenjamines, donde una madre de un equipo agredió a otra.

Estamos, a mi entender, ante una relación de causalidad, donde los más pequeños son el fiel reflejo de lo que ven y los valores que le inculcan desde casa. No sé puede pretender un fútbol sin violencia si desde la base educacional el joven no viene impregnado por unos valores y educación mínima. Todo ello, viene por la presión de los propios clubs y familias en querer que el jugador esté en una categoría más alta, la "necesidad" de ganar y dejarse la vida por mantener una categoría la temporada siguiente. En definitiva, se pretende simular al fútbol profesional. 

Estamos ante un fanatismo que no tiene límites y que, a su vez, está repercutiendo en la formación de nuestros jóvenes, los cuales no han aprendido a sostener la frustración, a fracasar y saber sobreponerse. Estamos creando un Fútbol Base cada vez más violento por un fallo estructural que se encuentra en muchas casas: la falta de educación, valores y la voluntad de que los hijos cumplan el sueño frustrado de muchos padres: ser jugador de fútbol.






Ignacio Mira Cagigas

Vocal del Comité de Competición de la RFAF-Málaga.

Estudiante de Derecho, Universidad de Granada

¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar